Una de las cosas más fascinantes de las suculentas es su capacidad de supervivencia. ¿Sabías que de una simple hoja caída puedes obtener una planta totalmente nueva? Es casi magia.
Hoy te enseñamos el método más sencillo para multiplicar tu colección (y de paso, tener regalitos para tus amigos).
Paso a paso para el éxito:
- La elección de la hoja: Arranca una hoja de la parte baja de la planta. Importante: Tiene que salir entera. Si se rompe a la mitad y se queda un trozo pegado al tallo, no servirá. Haz un movimiento suave de lado a lado hasta que se suelte con un «click».
- La cicatrización: No la pongas en tierra todavía. Deja la hoja sobre una servilleta en un lugar seco y con luz indirecta durante 2 o 3 días. Necesitamos que la herida se «cierre» (se forma un callo) para que no absorba demasiada humedad y se pudra.
- A la «cama» de tierra: Coloca las hojas sobre una bandeja con sustrato para suculentas. No las entierres, simplemente déjalas apoyadas encima.
- Riego: Pulveriza con agua ligeramente cada 2-3 días, solo para humedecer la superficie. En unas semanas, verás salir unas raíces rosas y una diminuta roseta. ¡Felicidades, eres «abuelo/a» de una nueva suculenta!
¿Quieres probar? Especies como los Sedum o las Graptoverias (que tenemos disponibles en la tienda) son perfectas para principiantes porque se reproducen con muchísima facilidad.
¡Paciencia y a disfrutar del proceso!

